Este insecto no tiene más de un centímetro de longitud, la mitad de ella ocupada por su abdomen, en el que resaltan siete finas bandas amarillas transversales muy visibles sobre un fondo negro. El tórax es de color pardo, con cuatro bandas longitudinales en tonos oscuros: dos más largas centrales y juntas y dos laterales más cortas. Poseen una probóscide de gran tamaño, muy aparente, que no es más que el resultado de la fusión de sus piezas bucales. La utilizan de tubo succionador. Los ojos son compuestos separados. Las alas tienen un aspecto ahumado y las nerviaciones son muy visibles.
Se trata de un díptero del grupo de los bombílidos que es totalmente inofensivo, aunque su apariencia es la de un himenóptero. Trata de aparentar la imagen de otros insectos que son realmente peligrosos con objeto de protegerse de sus predadores (“mimetismo batesiano"). De ahí su nombre vulgar: mosca-abeja, aunque en realidad este es un nombre genérico para los miembros de la familia Bombilidae.
Es uno de los primeros insectos en aparecer, incluso antes de la primavera. Cuando comienzan a verse las primeras flores, todavía al final invierno, ya podemos ver ejemplares, siendo visibles desde febrero hasta junio o julio.

Esta especie se encuentra fundamentalmente en praderas floridas, donde abundan las compuestas y gramíneas, tales como Taraxacum officinale, Cytisus scoparius, Thymus mastichina y Lavandula stoechas. Siempre en altitudes a partir de los 900 metros, habiéndose citado hasta los 2.500 metros.
Su distribución se extiende por un área muy amplia del sur del continente europeo, casi todos los países mediterráneos. En la Península Ibérica pueden verse en distintas provincias españolas y en Portugal sólo en el Algarve.