La mariquita particularmente fácil de observar gracias a su tonalidad rojo ladrillo que contrasta sobre el verde de la vegetación, es sumamente común y está muy extendida. Los colores rojos suelen ser asociados por sus predadores con alguna componente venenosa, por lo que les protege. De igual modo pueden dejar escapar, en caso de peligro, un líquido anaranjado, mal oliente y de sabor acre que desalienta a sus perseguidores.
El nombre septempunctata, designa el número de puntos que tienen sobre sus élitros. A parte de su aspecto colorido y simpático la mariquita debe su popularidad a su voracidad frente al pulgón. Pueden comer cientos de ellos en un día.
Sus huevos que sitúan sobre las hojas en ristras o grupos de 50 a 200, dan origen después de algunas semanas a unas larvas de aspecto poco agradable. Tienen seis patas y aspecto espinoso y verrugoso, con colores mezclados: negro, rojo. blanco o anaranjado, muy variados según la especie. Experimentan varias mudas hasta alcanzar el último estado larval, es entonces cuando su actividad es más dinámica y devoran hasta 200 pulgones al día. Los adultos hibernan en grietas y hendiduras, a menudo agrupados gran número de ellos. En ocasiones se aventuran en el interior de las casas.
Uno de los rasgos que hacen de la mariquita un insecto tan común su capacidad de adaptación. Este escarabajo es capaz de adaptarse a una amplia gama de hábitats, desde praderas abiertas hasta bosques y casi cualquier entorno, siempre y cuando exista un suministro adecuado de alimentos